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Los bonos de baja calificación son formalmente denominados de alto rendimiento (high yield), pero en la jerga financiera mundial se los conoce menos piadosamente como "bonos basura" (junk bonds).Los bonos basura llevan ese nombre despectivo porque su nivel de riesgo sobrepasa todos los límites de una inversión común y corriente. En contrapartida suelen tener un rendimiento elevado, por encima del promedio del mercado. Por eso la tentación de buenas ganancias hay que temperarla con la capacidad de enfrentar riesgos que le pondrían los pelos de punta a cualquiera.
Se trata básicamente de instrumentos emitidos por corporaciones o países que, debido al poco crédito del que gozan entre los inversionistas, tienen que pagar un cupón o interés muy alto para tornarse atractivos, para que la gente quiera comprarlos.
Básicamente, los bonos basura son valores que han recibido una baja nota de las calificadoras de riesgo ("BB" o inferior) y no alcanzan la categoría de "grado de inversión" o Investment grade.

Más riesgo, más rendimiento
Adquirir esos bonos puede resultar atractivo porque su rendimiento es mucho mayor al de sus hermanos mayores, pero el riesgo de que la empresa se vaya a pique o el país entre en moratoria de pagos es también alto.
Las empresas que caen en este subgrupo son las más nuevas y poco conocidas, o aquellas que tienen una mala reputación en términos de solidez crediticia.
También hay una tercera categoría: los "ángeles caídos" o "fallen angels", bonos de empresas que conocieron mejores tiempos en los que gozaban del grado de inversión, pero que ahora las calificadoras les han bajado la nota y deben pagar más caro el dinero. Han caído del paraíso financiero al cesto de los bonos basura.
"Alto Rendimiento" suena mejor que "basura"
Desde ya que las calificadoras, como Moody’s y Standard & Poors, por ejemplo, se cuidan mucho de usar el término "bono basura", cuya connotación peyorativa no escapa a nadie. Como decíamos, oficialmente se habla de bonos de "alto rendimiento".
Buena parte de la deuda de los países emergentes también cae en esa categoría: para financiarse, los países emiten bonos. Si son países con escaso grado de confiabilidad financiera, como ocurre con la gran mayoría de los de América Latina, esos bonos deberán pagar una tasa más alta.

El riesgo país golpea a las empresas
En el caso de los países es peor, porque el denominado "riesgo país" salpica a sus empresas. O sea que si una firma de un país latinoamericano quiere fondearse en el exterior y emite bonos, esos bonos tendrán como techo la misma calificación que tiene el país. En otras palabras: si se creó una empresa muy sólida en Venezuela y Moody’s le puso nota BB o menos a la calificación de país, su empresa nunca podrá tener mejor nota que eso y también tendrá que pagar caro por el dinero, independientemente del buen nivel de gestión que pueda tener.

Los bonos de Argentina entran en esta categoría , por citar algunos PR12 PR13 ..

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